El modelo de los estilos sociales de Merril y Reid nos explica, con base científica contrastada, algo que intuitivamente ya percibimos en nuestra comprensión de la sociedad y las relaciones, y nos permite además profundizar más en nuestra comprensión de los distintos estilos de interacción y sus diferencias, y a la vez, identificar estrategias para acertar mejor en esas interacciones.
En realidad le da solidez científica a una pregunta universal y atemporal, por qué somos distintos/as en las interacciones, cómo podemos explicar nuestras tendencias de comportamiento social, y cómo podemos hacer para interactuar mejor con otras personas. Desde las diferentes civilizaciones, se han generado modelos distintos intentando responder a estas preguntas, pero creemos que el modelo científico de Merrill y Reid ha conseguido una explicación más clara, más precisa y más práctica.
El modelo distingue dos variables fundamentales en las interacciones sociales: la intensidad relacional (alta o baja) y la proyección emocional (alta o baja). De esta forma podemos distinguir entre personas que integan más o menos energía en sus interacciones y personas que proyectan más o menos sus emociones internas, y por lo tanto, la combinación da pie a 4 estilos relacionales. La clave está en que cada uno de estos 4 estilos tiene una necesidad psicológica prioritaria asociada, de forma que si acertamos a alimentar la de cada estilo en cada interacción, hay más posibilidades de que la comunicación y la relación fluya. También ocurre al revés, si no acertamos en alimentar y proteger esa necesidad psicológica básica, la relación va a sufrir ineficacias.
El estilo analítico, baja energía-dominancia y baja proyección emocional, son personas pausadas y reservadas. La necesidad social es la seguridad, la ausencia de errores. Buenos ejemplos: Angela Merkel o Mariano Rajoy.
El estilo directo, alta energía-dominancia y baja proyección emocional, son personas rápidas y reservadas. La necesidad es el logro, avanzar en resultados. Buenos ejemplos: Vladimir Putin o Ana Pastor (periodista).
El estilo amigable, baja energía-dominancia y alta proyección emocional, son personas pausadas y cálidas. La necesidad social es la armonía, que estemos bien unos/as con otros/as. Buenos ejemplos: Ane Igartiburu o Barack Obama.
El estilo expresivo, alta energía-dominancia y alta proyección emocional, personas rápidas y emocionales. Buenos ejemplos: Donald Trump o Belen Esteban.
Cada persona encaja en uno de estos 4 estilos, pero claro, cada una con sus distintas posiciones, más moderadas o más extremas, en cada variable. A partir de aquí, te animamos a buscar formas de gestionarte mejor, sacrificando tu necesidad de satisfacer tu propia necesidad, y en la interacción con otros/as, intentando satisfacer la necesidad de la otra persona.







1 comentario